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La Coctelera

Categoría: Poesía renacentista

DIEGO HURTADO DE MENDOZA. Salid, lágrimas mías.

juanberpor | 20, jul

Salid, lágrimas mías, ya cansadas
De estar en mi paciencia detenidas;
Y siendo por mis pechos esparcidas,
Serán mis penas tristes mitigadas.

De mil suspiros vais acompañadas,
Y por tan gran razón seréis vertidas,
Que si mi vida dura por mil vidas,
Jamás espero veros acabadas.

Y si después, llegado el final día
Do por la muerte dejaré de veros,
Hallase algún lugar mi fantasía,

La alma, que aun en la muerte ha de quereros,
A solas sin el cuerpo lloraría
Lo que en vida ha llorado sin moveros.

BALTASAR DE ALCÁZAR. Preso de tres amores.

juanberpor | 20, jul

Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón
y berenjenas con queso.

Esta Inés (amantes) es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.

Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma,
pero ya júzgase mal
entre todos ellos cuál
tiene más parte en mi alma.

En gusto, medida y peso
no le hallo distinción,
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso.

Alega Inés su beldad,
el jamón que es de Aracena,
el queso y berenjena
la española antigüedad.

Y está tan fiel en el peso
que juzgado sin pasión
todo es uno, Inés, jamón,
y berenjenas con queso.

A lo menos este trato
de estos mis nuevos amores,
hará que Inés sus favores,
me los venda más barato.

Pues tendrá por contrapeso
si no hiciere razón,
una lonja de jamón
y berenjenas con queso.

FRANCISCO DE LA TORRE. Epigramas.

juanberpor | 20, jul

Del dolor todo el rigor

muere con la muerte fuerte.

Luego la muerte es mejor,

porque el dolor de la muerte

es la muerte del dolor.

 

 

Alábasme de ingenioso;

pero yo, en igual aprecio,

que no te alabe es forzoso,

porque así, haciéndome necio,

te hiciera a ti mentiroso.

GARCILASO DE LA VEGA. Soneto

juanberpor | 19, may

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

SANTA TERESA DE JESÚS. Vivo sin vivir en mí

juanberpor | 19, abr

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

GIL VICENTE. Vanse mis amores

juanberpor | 15, abr

Vánse mis amores, madre,
luengas tierras van a morar.
Yo no los puedo olvidar.
¿Quién me los hará tornar?
¿Quién me los hará tornar?

Yo soñara, madre, un sueño
que me dio en el corazón.
que se iban los mis amores
a las islas de la mar.
Yo no los puedo olvidar.
¿Quién me los hará tornar?
¿Quién me los hará tornar?

Yo soñara, madre, un sueño
que me dio en el corazón:
Que se iban los mis amores
a las tierras de Aragón.
Allá se van a morar
y no los puedo olvidar.
¿Quién me los hará tornar?
¿Quién me los hará tornar?

Soneto anónimo.

juanberpor | 10, abr

De quince a veinte es niña; buena moza
de veinte a veinticinco, y por la cuenta
gentil mujer de veinticinco a treinta,
¡dichoso aquel que en tal edad las goza!

De treinta a treinta y cinco no alboroza,
mas se puede comer con salpimienta.
Pero de treinta y cinco hasta cuarenta,
anda en vísperas ya de una coroza.

A los cuarenta y cinco es bachillera,
gansea, pide y juega del vocablo.
Cumplidos los cincuenta da en santera.

A los cincuenta y cinco hecha retablo,
niña, moza, mujer, vieja, hechicera,
bruja y santera, se la lleva el diablo
.

GIL VICENTE. Los mis amores

juanberpor | 29, ene

¡Malhaya quien los envuelve,
los mis amores,
malhaya quien los envuelve!

Los mis amores primeros
en Sevilla quedan presos,
los mis amores,
¡malhaya quien los envuelve!

En Sevilla quedan presos
per cordón de mis cabellos,
los mis amores,
¡malhaya quien los envuelve!

En Sevilla quedan ambos
los mis amores,
¡malhaya quien los envuelve!

En Sevilla quedan ambos,
sobre ellos armaban bandos,
los mis amores,
¡malhaya quien los envuelve!