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Terra
La Coctelera

Categoría: Poesía barroca

CALDERÓN DE LA BARCA.

juanberpor | 22, sep

Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
« ¿Habrá otro», entre sí decía,
más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Quejoso de mi fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
Piadoso me has respondido.
Pues, volviendo a mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías,
las hubieras recogido.

LOPE DE VEGA. Dice el mes en que se enamoró.

juanberpor | 20, jul

Érase el mes de más hermosos días,
y por quien más los campos entretienen,
señora, cuando os vi, para que penen
tantas necias de Amor filaterías.

Imposibles esperan mis porfías,
que como los favores se detienen,
vos triunfaréis cruel, pues a ser vienen
las glorias vuestras, y las penas mías.

No salió malo este versillo octavo,
ninguna de las musas se alborote
si antes del fin el sonetazo alabo.

Ya saco la sentencia del cogote,
pero si como pienso no le acabo,
echárele después un estrambote.

 

LOPE DE VEGA. Sentado Endimión

juanberpor | 20, jul

Sentado Endimión al pie de Atlante,
enamorado de la Luna hermosa,
dijo con triste voz y alma celosa:
«En tus mudanzas, ¿quién será constante?

Ya creces en mi fe, ya estás menguante,
ya sales, ya te escondes desdeñosa,
ya te muestras serena, ya llorosa,
ya tu epiciclo ocupas arrogante;

ya los opuestos indios enamoras,
y me dejas muriendo todo el día,
o me vienes a ver con luz escasa».

Oyóle Clicie, y dijo: « ¿Por qué lloras,
pues amas a la Luna que te enfría?
¡Ay de quien ama al sol que solo abrasa!».

LOPE DE VEGA. Opuesto al español como al Tebano

juanberpor | 20, jul

Opuesto al español, como al Tebano

el animal, que a Venus tanto ofende,

las medias lunas, que del sol defiende,

de espumoso furor argenta en vano.

Ni rayo artificial, la tierna mano

con privación de un sol al aire

divide instantes, átomos enciende,

por senda estrecha tronador Vulcano.

Cayó el terror del Pardo, el horizonte

todo tembló, y entre el humor adusto

Adonis dio sus flores más perfectas.

Vengose Venus; no te admires ¡monte!

que menos rayo de Felipe Augusto

estrellas fijas encendiói cometas.

QUEVEDO. Pelo fue aquí, en donde calavero.

juanberpor | 19, jul

Pelo fue aquí, en donde calavero;
calva no sólo limpia, sino hidalga;
háseme vuelto la cabeza nalga:
antes greguescos pide que sombrero.

Si, cual Calvino soy, fuera Lutero,
contra el fuego no hay cosa que me valga;
ni vejiga o melón que tanto salga
el mes de agosto puesta al resistero.

Quiérenme convertir a cabelleras
los que en Madrid se rascan pelo ajeno,
repelando las otras calaveras.

Guedeja réquiem siempre la condeno;
gasten caparazones sus molleras:
mi comezón resbale en calvatrueno.

QUEVEDO. Son los vizcondes unos condes bizcos

juanberpor | 19, jul

Son los vizcondes unos condes bizcos,
que no se sabe hacia qué parte conden;
a mercedes humanas no responden,
y a las damas regalan con pellizcas.

Todas sus rentas son pizcas, y pizcos
sus estados, y nísperos que monden:
es conde cada cual de los que esconden
los mendrugos, que comen a repizcos.

Andan en titulillos; cosa fea;
y aún del rey mismo a no admitir se aúnan
lo de «O cómo la nuestra merced sea».

Sus despensas traspasos son que ayunan;
mas no, aunque su hambre hasta morir pelea,
de la merced de Dios se desayunan.

EL CONDE DE VILLAMEDIANA. Qué es amor

juanberpor | 19, jul

Determinarse y luego arrepentirse;
empezar a atrever y acobardarse;
arder el pecho y la palabra helarse;
desengañarse y luego persuadirse.

Comenzar una cosa y advertirse;
querer decir su pena y no aclararse;
en medio del aliento desmayarse,
y entre el amor y el miedo consumirse.

En las resoluciones detenerse;
hallada la ocasión no aprovecharse,
y perdido de cólera encenderse.

Y sin saber por qué, desvanecerse:
efectos son de amor; no hay que espantarse,
que todo del amor puede creerse.

FRANCISCO DE QUEVEDO. En esta piedra yace un mal cristiano

juanberpor | 11, jul

-En esta piedra yace un mal cristiano.
-Sin duda fue escribano.
-No, que fue desdichado en gran manera.
-Algún hidalgo era.
-No, que tuvo riquezas y algún brío.
-Sin duda fue judío.
-No, porque fue ladrón y lujurioso.
-Ser ginovés o viudo era forzoso.
-No, que fue menos cuerdo y más parlero.
-Ese que dices era caballero.
-No fue sino poeta el que preguntas,
y en él se hallaron estas partes juntas.