| Mi alma os ha cortado a su medida, |
| dice ahora el poema, |
| con palabras que fueron escritas en un tiempo |
| de amores cortesanos. |
| Y en esta habitación del siglo XX, |
| muy a finales ya, |
| preparando la clase de mañana, |
| regresan las palabras sin rumor de caballos, |
| sin vestidos de corte, |
| sin palacios. |
| Junto a Bagdad herido por el fuego, |
|
mi alma te ha cortado a su medida.
|
Todo cesa de pronto y te imagino
|
| en la ciudad, tu coche, tus vaqueros, |
| la ley de tus edades, |
| y tengo miedo de quererte en falso, |
| porque no sé vivir sino en la apuesta, |
| abrasado por llamas que arden sin quemarnos |
| y que son realidad, |
| aunque los ojos miren la distancia |
|
en los televisores.
|
A través de los siglos,
|
| saltando por encima de todas las catástrofes, |
| por encima de títulos y fechas, |
| las palabras retornan al mundo de los vivos, |
| preguntan por su casa. |
|
|
Escribe un comentario