¿Adónde, Pedro, están las valentías
que los pasados días
dijistes al Señor? ¿Dónde los fuertes
miembros para sufrir con él mil muertes,
pues sola una mujer, una portera,
os hace acobardar desa manera?
A Dios negastes; luego os cantó el gallo,
y otro gallo os cantara a no negallo;
pero que el gallo cante
por vos, cobarde Pedro, no os espante:
que no es cosa muy nueva o peregrina
ver el gallo cantar por la gallina.