De Catulo. Vivamos mea Lesbia.
Ea mi dulce Lesbia ,
vivamos , pues, y amemos,
y no se nos dé un cuarto
de los padres severos:
que los soles si mueren
vuelven como antes bellos;
pero nosotros todos
cesamos en muriendo.
Por eso , dulce amiga ,
dame, dame mil besos,
y luego ciento y mil,
y luego mil y ciento :
otros ciento, otros mil
me da luego tras estos,
y así los revolvamos,
y el número turbemos,
aun porque tú ni yo
sepamos quantos fueron,
ni el malo nos envidie
contando tantos besos.

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