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Terra
La Coctelera

Categoría: Poesía renacentista

CRISTÓBAL DE CASTILLEJO. A otro por otro tanto

juanberpor | 21, mar

Vuestras copias recibí,
Y es cierto que, si no fuera
Porque no digáis de mí
Que de envidia no las vi,
De asco no las leyera.

Y porque daros razón
De los yerros que llevaban
Era daros más pasión,
No os digo sino que son
Cuales de vos se esperaban.

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El que las coplas hicistes,
Todos los que las miramos
Sabed qu'en deuda os quedamos
De la risa que nos distes;
Pero vos de vos y dellas
Quexaros también podréis,
Porqu'el tiempo nos debéis
Que gastamos en leellas.

 

CRISTÓBAL DE CASTILLEJO. Garcilaso y Boscán

juanberpor | 21, mar

Garcilaso y Boscán, siendo llegados
al lugar donde están los trovadores
que en esta nuestra lengua y sus primores
fueron en este siglo señalados,

los unos a los otros alterados
se miran, con mudanza de colores,
temiéndose que fuesen corredores
espías o enemigos desmandados;

y juzgando primero por el traje,
pareciéronles ser, como debía,
gentiles españoles caballeros;

y oyéndoles hablar nuevo lenguaje
mezclado de extranjera poesía,
con los ojos los miraban de extranjeros.

FRANCISCO DE LA TORRE. Tú, Marica

juanberpor | 21, mar

Tú, Marica, hombre has de ser,
según tu dominio informa,
que quien tiene tal poder
de ningún género ó forma
es género de mujer.

A tu gobierno extendido
nada el marido replica:
el sexo va confundido;
tú eres, Marica, el marido,
y tu marido el marica.

Anónimo. No me mueve, mi Dios, para quererte

juanberpor | 20, mar

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

BARTOLOMÉ TORRES NAHARRO. Por tales senderos me guía mi suerte

juanberpor | 20, mar

Por tales senderos me guía mi suerte,

Que se donde voy, y yerro la vía;

La vida es comigo, yo siento la muerte;

Tristeza me sobra, publico alegría.

 

Mil años se pasan, paréscenme un día,

Y en medio el reposo fatigo y afano;

Deseo mi mal, mas no lo querría,

Y sudo en invierno, y tiemblo en verano.

 

Yo voy por lo alto, y estoy en lo llano;

Yo no tengo manos, y contino scribo;

Yo sé que me pierdo, yo sé que me gano;

Yo sé que soy libre, también soy cabtivo.

 

Tras otros me voy, de mí soy esquivo;

Sin lumbre vería, por bien qu' estoy ciego;

Yo proprio me mato, yo proprio revivo,

y en mí son amigos el agua y el fuego,

 

Desmayo en un punto, y esfuérzome luego;

Con carga pesada me hallo ligero,

Y en dos palmos de agua me hundo y anego,

Y en medio del mar me voy por do quiero.

 

Fallésceme lengua, soy todo parlero;

Yo estoy en presión, yo tengo las llaves;

Yo siembro en Agosto, yo cojo en Enero;

No entiendo las gentes, y entiendo las aves.

 

Navego en barquillos, combato con naves;

Prométenme paz, yo pido la guerra;

Las pesgas de plomo me son menos graves;

No salgo del cielo, y estoy en la tierra.

 

No hay valle más hondo, ni más alta sierra;

Las nubes exceden mi gran pensamiento;

Con llave de amor se abre y se cierra

La cárcel do vivo quejoso y contento.

 

La vida se queja, que pierde el aliento;

La fama se goza, que queda inmortal;

El cuerpo se duele, que vive en tormento,

Y el alma se alegra de todo su mal.

 

Pues dama y señora. Princesa real,

En estas congojas estoy por amaros;

Y, en fin, determino de seros leal,

Y siempre serviros, y nunca olvidaros.

DIEGO HURTADO DE MENDOZA. Salid, lágrimas mías.

juanberpor | 20, jul

Salid, lágrimas mías, ya cansadas
De estar en mi paciencia detenidas;
Y siendo por mis pechos esparcidas,
Serán mis penas tristes mitigadas.

De mil suspiros vais acompañadas,
Y por tan gran razón seréis vertidas,
Que si mi vida dura por mil vidas,
Jamás espero veros acabadas.

Y si después, llegado el final día
Do por la muerte dejaré de veros,
Hallase algún lugar mi fantasía,

La alma, que aun en la muerte ha de quereros,
A solas sin el cuerpo lloraría
Lo que en vida ha llorado sin moveros.

BALTASAR DE ALCÁZAR. Preso de tres amores.

juanberpor | 20, jul

Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón
y berenjenas con queso.

Esta Inés (amantes) es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.

Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma,
pero ya júzgase mal
entre todos ellos cuál
tiene más parte en mi alma.

En gusto, medida y peso
no le hallo distinción,
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso.

Alega Inés su beldad,
el jamón que es de Aracena,
el queso y berenjena
la española antigüedad.

Y está tan fiel en el peso
que juzgado sin pasión
todo es uno, Inés, jamón,
y berenjenas con queso.

A lo menos este trato
de estos mis nuevos amores,
hará que Inés sus favores,
me los venda más barato.

Pues tendrá por contrapeso
si no hiciere razón,
una lonja de jamón
y berenjenas con queso.

FRANCISCO DE LA TORRE. Epigramas.

juanberpor | 20, jul

Del dolor todo el rigor

muere con la muerte fuerte.

Luego la muerte es mejor,

porque el dolor de la muerte

es la muerte del dolor.

 

 

Alábasme de ingenioso;

pero yo, en igual aprecio,

que no te alabe es forzoso,

porque así, haciéndome necio,

te hiciera a ti mentiroso.