Por tales senderos me guía mi suerte,
Que se donde voy, y yerro la vía;
La vida es comigo, yo siento la muerte;
Tristeza me sobra, publico alegría.
Mil años se pasan, paréscenme un día,
Y en medio el reposo fatigo y afano;
Deseo mi mal, mas no lo querría,
Y sudo en invierno, y tiemblo en verano.
Yo voy por lo alto, y estoy en lo llano;
Yo no tengo manos, y contino scribo;
Yo sé que me pierdo, yo sé que me gano;
Yo sé que soy libre, también soy cabtivo.
Tras otros me voy, de mí soy esquivo;
Sin lumbre vería, por bien qu' estoy ciego;
Yo proprio me mato, yo proprio revivo,
y en mí son amigos el agua y el fuego,
Desmayo en un punto, y esfuérzome luego;
Con carga pesada me hallo ligero,
Y en dos palmos de agua me hundo y anego,
Y en medio del mar me voy por do quiero.
Fallésceme lengua, soy todo parlero;
Yo estoy en presión, yo tengo las llaves;
Yo siembro en Agosto, yo cojo en Enero;
No entiendo las gentes, y entiendo las aves.
Navego en barquillos, combato con naves;
Prométenme paz, yo pido la guerra;
Las pesgas de plomo me son menos graves;
No salgo del cielo, y estoy en la tierra.
No hay valle más hondo, ni más alta sierra;
Las nubes exceden mi gran pensamiento;
Con llave de amor se abre y se cierra
La cárcel do vivo quejoso y contento.
La vida se queja, que pierde el aliento;
La fama se goza, que queda inmortal;
El cuerpo se duele, que vive en tormento,
Y el alma se alegra de todo su mal.
Pues dama y señora. Princesa real,
En estas congojas estoy por amaros;
Y, en fin, determino de seros leal,
Y siempre serviros, y nunca olvidaros.
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