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La Coctelera

Categoría: Poesía barroca

GABRIEL BOCÁNGEL. Huye del Sol, el Sol

juanberpor | 20, mar

Huye del Sol, el Sol, y se deshace
la vida a manos de la propia vida,
del tiempo, que a sus partos homicida,
en mies de siglos las edades pace.

Nace la vida, y con la vida nace 
del cadáver la fábrica temida.
¿Qué teme, pues, el hombre en la partida,
si vivo estriba en lo que muerto yace?

Lo que pasó ya falta; lo futuro
aun no se vive; lo que está presente, 
no está, porque es su esencia el movimiento.

Lo que se ignora es sólo lo seguro,
este mundo, república de viento,
que tiene por Monarca un accidente.

FRANCISCO DE RIOJA. A la rosa

juanberpor | 20, mar

Pura, encendida rosa,

émula de la llama

que sale con el día,

¿cómo naces tan llena de alegría

si sabes que la edad que te da el cielo

es apenas un breve y veloz vuelo,

y ni valdrán las puntas de tu rama,

ni púrpura hermosa

a detener un punto

la ejecución del hado presurosa?.

El mismo cerco alado

que estoy viendo rïente,

ya temo amortiguado,

presto despojo de la llama ardiente.

Para las hojas de tu crespo seno

te dio Amor de sus alas blandas plumas,

y oro de su cabello dio a tu frente.

¡Oh fiel imagen suya peregrina!.

Bañóte en su color sangre divina

de la deidad que dieron las espumas;

y esto, purpúrea flor, esto ¿no pudo

hacer menos violento el rayo agudo?.

Róbate en una hora,

róbate licencioso su ardimiento

el color y el aliento.

Tiendes aún no las alas abrasadas

y ya vuelan al suelo desmayadas.

Tan cerca, tan unida

está al morir tu vida,

que dudo si en sus lágrimas la Aurora

mustia, tu nacimiento o muerte llora.

JUAN DE TASSIS, EL CONDE DE VILLAMEDIANA. Definición de la mujer

juanberpor | 20, mar

Es la mujer un mar todo fortuna,

una mudable vela a todo viento:

es cometa de fácil movimiento,

sol en el rostro y en el alma luna.

 

Fe de enemigo sin lealtad ninguna,

breve descanso e inmortal tormento,

ligera más que el mismo pensamiento,

y de sufrir pesada e importuna.

 

Es más que un áspid arrogante y fiera;

a su gusto, de cera derretida,

y al ajeno, más dura que la palma;

 

es cobre dentro y oro por de fuera,

y es un dulce veneno de la vida

que nos mata sangrándonos el alma.

FRANCISCO DE FIGUEROA. Perdido ando,señora.

juanberpor | 20, mar

Perdido ando, señora, entre la gente,
sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida:
sin vos, porque no sois de mí servida;
sin mí, porque no estoy con vos presente;

sin ser, porque de vos estando ausente
no hay cosa que del ser no me despida;
sin dios, porque mi alma a dios olvida
por contemplar en vos continuamente;

sin vida, porque ya que haya vivido,
cien mil veces mejor morir me fuera
que no un dolor tan grave y tan extraño.

¡Que preso yo por vos, por vos herido,
y muerto yo por vos d'esta manera,
estéis tan descuidada de mi daño!

CALDERÓN DE LA BARCA.

juanberpor | 22, sep

Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
« ¿Habrá otro», entre sí decía,
más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Quejoso de mi fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
Piadoso me has respondido.
Pues, volviendo a mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías,
las hubieras recogido.

LOPE DE VEGA. Dice el mes en que se enamoró.

juanberpor | 20, jul

Érase el mes de más hermosos días,
y por quien más los campos entretienen,
señora, cuando os vi, para que penen
tantas necias de Amor filaterías.

Imposibles esperan mis porfías,
que como los favores se detienen,
vos triunfaréis cruel, pues a ser vienen
las glorias vuestras, y las penas mías.

No salió malo este versillo octavo,
ninguna de las musas se alborote
si antes del fin el sonetazo alabo.

Ya saco la sentencia del cogote,
pero si como pienso no le acabo,
echárele después un estrambote.

 

LOPE DE VEGA. Sentado Endimión

juanberpor | 20, jul

Sentado Endimión al pie de Atlante,
enamorado de la Luna hermosa,
dijo con triste voz y alma celosa:
«En tus mudanzas, ¿quién será constante?

Ya creces en mi fe, ya estás menguante,
ya sales, ya te escondes desdeñosa,
ya te muestras serena, ya llorosa,
ya tu epiciclo ocupas arrogante;

ya los opuestos indios enamoras,
y me dejas muriendo todo el día,
o me vienes a ver con luz escasa».

Oyóle Clicie, y dijo: « ¿Por qué lloras,
pues amas a la Luna que te enfría?
¡Ay de quien ama al sol que solo abrasa!».

LOPE DE VEGA. Opuesto al español como al Tebano

juanberpor | 20, jul

Opuesto al español, como al Tebano

el animal, que a Venus tanto ofende,

las medias lunas, que del sol defiende,

de espumoso furor argenta en vano.

Ni rayo artificial, la tierna mano

con privación de un sol al aire

divide instantes, átomos enciende,

por senda estrecha tronador Vulcano.

Cayó el terror del Pardo, el horizonte

todo tembló, y entre el humor adusto

Adonis dio sus flores más perfectas.

Vengose Venus; no te admires ¡monte!

que menos rayo de Felipe Augusto

estrellas fijas encendiói cometas.